FARÁNDULAS

martes, 28 de mayo de 2013

TRATO A LA MUJER, PAISES: ÁFRICA JAPÓN CHINA


AFRICA
Tanto en las sociedades africanas tradicionales, como en las sociedades urbanas, predominan, como en los otros cuatro continentes, las sociedades en las que la situación social de la mujer es inferior a la del hombre en muchos aspectos de su vida familiar, cultural, política, ...
En medios rurales es habitual que la mayor parte de los trabajos (cuidado de la casa y de los hijos, recogida de agua y leña, preparación de alimentos, trabajos agrícolas y atención del ganado doméstico, ...) sean realizados por las mujeres, mientras los hombres pasan el tiempo reunidos entre ellos, bebiendo y tratando "asuntos de la comunidad". Esporádicamente, acuden al mercado para intentar vender productos que le reporte una ayuda en dinero en metálico. La escolarización femenina es mucho menor que la masculina. En muchos casos, la elección de compañero matrimonial está supeditado al visto bueno de la familia, que mira más los intereses familiares que los de la futura esposa. Una vez casada, no tiene voz ni voto en los asuntos familiares e, incluso, no se cuenta con ella en el caso de que el marido vaya a tomar una nueva esposa. En los nucleos urbanos, por su escasa capacitación para encontrar trabajo y ante la ausencia de oferta de empleo, muchas mujeres recurren a la prostitución como medio para tener una independencia económica al margen de la familia.
La discriminación legal es habitual. Por ejemplo, en la mayoría de los casos es menor la compensación y el castigo impueto en un asesinato, en el caso de una mujer que en el de un hombre; En muchas sociedades, le está negado a la mujer el derecho a iniciar un proceso de divorcio matrimonial; la actividad pública es algo generalmente reservado a los hombres; las normas morales suelen ser más rígidas para las mujeres que para los hombres; la brujería, uno de los delitos más graves en las sociedades tradicionales, ha sido causa de acusación para muchas más mujeres que hombres.
Son pocas las áreas en las que la mujer tiene un reconocimiento mayor que el hombre. Por ejemplo, la maternidad suele estar más valorada que la paternidad; en algunas religiones tradicionales, suele predominar la mujer sobre el hombre, en el ejercicio del sacerdocio, intermediaria entre vivos y difuntos o como adivina; a veces, su poder ha sido tan grande que como en el caso del Pueblo Zulu, han llegado a nombrar y destituir reyes, o como en el caso de Nehanda a dirigir la guerra de liberación en Zimbabwe; en muchos paises, el comercio minoriata es, mayoritariamente, ejercido y controlado por mujeres.
Una excepción a la inferioridad general de posibilidades de desarrollo cultural de la mujer es el caso de Botswana. Hasta la independencia, tradicionalmente, los muchachos eran los responsables del cuidado del ganado por lo que eran muchas más las niñas que los niños que acudían regularmente a la escuela. Tras la independencia, el país se encontró con muchas más mujeres que hombres para asumir los trabajos de la Administración y de la empresa privada. Esta situación trajo consigo otras consecuencias. Ante la inferioridad de la mujer dentro de la familia, donde no era extraño los malos tratos, muchas mujeres económicamente independientes, han optado por no casarse, de forma que la situación de  gran número de madres solteras, habitual en muchos paises africanos, en Botswana es también habitual, pero con una diferencia: aquí es por libre decisión de las mujeres.
JAPON
feminismo en Japón comenzó a finales del siglo XIX y principios de siglo XX. Muchos observadores creen que el movimiento se debió a la inundación del pensamiento occidental que llegó a Japón después de la Restauración Meiji en 1868. Sin embargo, otros argumentan que el movimiento de los derechos de las mujeres en Japón sacó de pensamiento tanto importados como de origen. feminismo japonés difiere del feminismo occidental, ya que está menos centrado en la autonomía individual.
Antes del siglo XIX, las mujeres japonesas se les enseñó a obedecer una tradición masculina, ya sea un padre, esposo, hermano o hijo. Sin embargo, tras la Restauración Meiji abolió el sistema feudal, una serie de cambios se hicieron en el estado de las mujeres:
·         la trata de mujeres estaba restringido
·         las mujeres se les permitió solicitar divorcios
·         los niños y niñas fueron obligados a recibir la educación primaria [3]
Otros cambios en el estatus de la mujer se produjo en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. Las mujeres recibieron la votación y la nueva Constitución de 1946 establecía la igualdad entre los sexos.
CHINA
En 1979, una Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer se llevó a cabo. La convención fue ratificada por el gobierno de Japón en 1985.
Sin embargo, a pesar de estos cambios, Japón recibió aplazos en fecha tan tardía como 1986 en la Guía de Humana Mundial de los Derechos Humanos con respecto a la situación de la mujer, y es uno de los países menos igualdad del mundo industrializado. contenido
La mujer China ha sido, durante mucho tiempo, discriminada en la sociedad.
Esto crea en ella una forma de pensar que la hace sentirse incompetente, sumisa y sin valores. 
Su discriminación comienza antes del nacimiento. Las familias, debido a la ley impuesta de tener un solo hijo, prefieren los niños a las niñas. De hecho, el porcentaje actual en China es desproporcionado: 113 niños por cada 100 niñas.
La mujer china está también sometida a la violencia doméstica, física, mental y sexual, de
los hombres. El número de mujeres físicamente maltratadas por sus maridos ha crecido en
los últimos años. Para salir al paso de esta ola de violencia, se promulgó una "ley para
salvaguardar los derechos e intereses de las mujeres", promulgada en 1992.
En las zonas rurales y montañosas, muchas mujeres,
normalmente pobres, son seducidas por disfrazadas agencias de contratación de empleos
mediante promesas de trabajo bien remunerado en las zonas costeras. Pero al final
acaban como prostitutas o como esposas-esclavas de campesinos.

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